Mi encuentro con César Vallejo

Bogotá (Colombia).
Tercer Mun­do Editores.
1ra. Edición. 1989.


ALGUNAS ADVERTENCIAS Y REFLEXIONES PREVIAS
 
Debo advertir que no intento hacer una biografía más, ni siquiera parcial de un período determinado. Sería un trabajo pleonástico y, en consecuencia, inútil. Ya lo han hecho otros, mejor dotados que yo y con más paciencia y disposición para la rebusca y escrutinio del dato menudo y exacto. Me parece, más bien, que tratándose de Vallejo sobran las biografías en este momento. Para la comprensión de un espíritu de tal formato vital, no se trata tanto de averiguar y consignar hasta el ago­tamiento los detalles triviales de su vida, como parece ser del agrado de algunos escritores. Lo primordial es destacar aquellos momentos, aun los más humildes y pueriles, que están cargados de significación humana y que nos sirven para comprender mejor el sentido de la vida y la obra del artista.
 
Por mi parte, sólo quiero consignar algunos recuerdos personales -no todos- de mi relación con el poeta, tal como los conservo en mi memoria. Esta, por lo demás, nunca tuvo, en mí, jerarquía eminente, de modo singular, cuando se trata de fechas, de nombres o de ciertos datos o detalles nimios que no tengan alguna conexión cercana conmigo mismo. La única memoria que he poseído siempre es la de las ideas y la de algunas emociones y peripecias individuales que me dejaron honda huella. Así, pues, no sería raro que en esta narración se hayan deslizado fechas equivocadas o escenas trastrocadas en el tiempo y en el espacio. Eso no tiene gran importancia para mi propósito. Lo que sí se siente, con mi vacío que grita clamoroso desde la tunaba egregia, es la ausencia casi total de interpretaciones críticas que asuman el debido rango en altura y profundidad de pensamiento y que puedan marchar, sin verse rezagados o menguados, junto a una obra de tanta riqueza original y de tan vertical hondura poética.
 
Deseo dar una impresión viviente antes que cronológica, una versión estética, emotiva, de mi recuerdo antes que biográfica. Eso, sí, aspiro a que mi narración sirva para completar y, más que todo, para animar de vivida realidad -si tal anhelo esta en mi poder- la biografía del poeta durante esos años, ciertos aspectos de su obra totalmente ignora­dos, alterados o falsificados. Particularmente, intento dar una impresión vibrante, dinámica del ámbito íntimo en que el poeta generó y alumbró lo mejor, lo más original y lo más recóndito de sí mismo. La obra de Vallejo no le debe nada a Europa -quiero decir a la circunstancia de su permanencia en ella-, salvo la motivación inmediata de sus temas, como…